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Diálogo Interreligioso
La idea de Diálogo Interreligioso ha pasado de ser algo lejano y teórico a ser cotidiano y real. Ha pasado del principio de respeto al de la tolerancia. En definitiva, se ha materializado en el mundo que hoy compartimos. Cuando habitábamos en una realidad de compartimentos estancos donde estaba definido qué concepción religiosa había en cada espacio geográfico, nos encontrabamos ante el concepto de respecto o quizá indiferencia. Poco a poco esa situación cambió debido a los movimientos migratorios masivos del último siglo y al amplio desarrollo de la sociedad de la información. Los límites desaparecieron y nos dimos cuenta que estabamos inmersos en un orbe en el que las distintas comunidades religiosas y concepciones que antes se observaban a distancia ahora compartían el día a día, en muchos casos en un ámbito reducido que en algunos casos para algunos podía resultar asfixiante. Desde ese momento el concepto de Diálogo Interreligioso paso a equivaler a tolerancia y tolerancia quedó adscrita a la idea de sumisión a la nueva realidad y en el mejor de los casos a la de resignación, pero en ambas circunstancias, siempre ha subyacido una tensa espera. Esta situación por frágil ha fracasado.
Hoy día, esta colisión se ha ampliado en ciertas partes del mundo y ha pasado a describir también el choque entre lo religioso y lo laico, nuevo reto para el Diálogo Interreligioso.
Continuando con la evolución de lo expuesto diremos que, una vez superados los planteamientos mencionados, o por lo menos así debiera serlo, nos ha llegado el reto de establecer cómo queremos que sean las relaciones humanas desde una parte de nosotros mismos tan esencial e individual como es nuestra razón de ser, y otra, tan colectiva, que nos vincula a los demás, bien sea a través de una interpretación entendida desde lo religioso, lo espiritual o lo lógico-filosófico.
La propuesta, o mejor dicho, la realidad que nos obliga, impone como definición de Diálogo Interreligioso - incluyéndose aquí las concepciones sobre la vida y el ser, desvinculadas de culaquier credo - un reconocimiento de la validez de todas las tradiciones, corrientes espirituales y filosóficas del mundo en el mismo grado y valor. El nuevo concepto nos muestra que el objetivo no es llegar a pactos de concordia o acuerdos de no agresión, o una convivencia que persiga una esencia teológica tendente a la unidad. Tampoco lo es la búsqueda de un "esperanto" religioso. Si partimos entonces de que todas gozan del mismo valor y reconocimiento, el diálogo se entablará en todos los niveles, desde la esfera de sus responsables hasta su base, en ambos sentidos, ascendente y descendente y a los mismos niveles en sentido horizontal, es decir, entre las distintas comunidades. Bien pero ¿cómo ponerlo en práctica?, pues del mismo modo que el hombre aplica sus ideas desde siempre, en acciones concretas cotidianas. El Diálogo Interreligoso debe comprenderse como el desarrollo en común de proyectos y actividades teniendo en cuenta la aportación de cada miembre de esde grupo de personas que pertenecerán a alguna comunidad religiosa o espiritual y que por lo tanto transmitirán su particularidad impregnada por su correspondiente tradición.
Ésta es la esencia del nuevo Diálogo Interreligioso que podemos encontrar en eventos tan importantes como los últimos Parlamentos de las Religiones del Mundo o el mensaje que podemos recibir de organismos internacionales como UNESCO. El único límite que envuelve a todo este modelo son los Derechos Humanos pero no entendidos como un marco legal sino como una lengua franca donde se traducen conceptos con los que ya cuentan y han contado siempre las distintas tradiciones religiosas. Afortunadamente, esta nueva concepción de las relaciones entre los seres humanos desde un ámbito tan íntimo y a la vez tan compartido, como es el religioso, se impone en el mundo a través de numerosas asociaciones, foros, actividades y proyectos comunes interreligiosos, que no sólo trabajando en este espacio sino también en otros como el solidario, el económico, el social, el educativo y, en general, en cualquiera que afecte al hombre, impregnan su tarea de estos principios.
Resumiendo, les puedo decir que, los tres puntos básicos del Diálogo Interreligioso actual se establecen sobre:
- La idea de igualdad de valor de las religiones
- La preeminencia de las relaciones efectivas de los individuos de cada tradición materializadas en proyectos de cooperación concreto, apoyadas y reconocidas por sus responsables religiosos.
- La aplicación de la sabiduría y experiencia de cada una de las religiones a aspectos y ámbitos de las relaciones humanas mediante una lengua común como son los Derechos Humanos.
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Extracto de la intervención en el Encuentro de Movimientos Sociales, 1 y 2 de abril Madrid 2006. Facultad de Matemáticas. Universidad Complutense, por el Sr. D.Patricio Torres Orts. Area de Diálogo Interreligioso del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid
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